sábado, agosto 01, 2009

Adiós al dos por ciento





Estimado Sr. Redford:

Lo primero que deseo comunicarle es que digo sí a su proyecto cinematográfico. Digo sí a su oferta. Digo sí al guión.
Debo decirle que cuando el año pasado, en el Festival de Cine Independiente de Sundance, me felicitó personalmente por mi participación en el cortometraje que presentamos un amigo mío y yo, no pude menos que sorprenderme. No podía creer que alguien de su talento y con su trayectoria se hubiese fijado en mí. Pero si el año pasado me sorprendí con su atención a mi trabajo, el que ahora haya pensado en mis cualidades como actor para su próximo proyecto cinematográfico, no solo me ha sorprendido, sino que me ha dejado consternado.
Es más, la primera vez que leí el guión no podía creer que me lo enviaba usted, y tampoco podía creer que mi papel tenía que ser el de un pirómano. No comprendía cómo imaginaba usted que yo podía tener ese registro como actor, porque lo que conoce de mi trabajo es un personaje encasillado, alguien que siempre hace de memo y, la verdad, no sé que vio en mí para confiarme un papel tan importante y tan difícil.
Llevo una semana en la que no paro de leer y releer el guión para creer lo que me ocurre. Mientras leo y releo, más entro en la piel de alguien con poca comunicación verbal y pocos gestos, incluidos los gestos del rostro.
El personaje es tan mío, que ahora comprendo porque alguien que hace algo tan horrible como descargar su ira con los seres vivos más indefensos, las plantas, puede a la vez regenerarse y convertirse en alguien distinto, sin despertar en ningún momento simpatía o compasión por parte del espectador.
A lo largo de esta semana he comprendido que una ira lejana, vieja y escondida puede explotar de la manera más inesperada y que solo un cambio brusco en la vida puede curar una herida tan grande.
Al principio, no comprendía cómo este personaje debía huir a Australia para refugiarse en medio del desierto y encontrarse con otras almas que también tienen un dolor lejano, viejo y escondido, pero que jamás dañan a otro ser vivo indefenso.
Si se entiende que la naturaleza es nuestra aliada se puede vivir en paz con ella. Si se llega a comprender que el fuego es algo purificador y no destructivo se puede vivir en paz con lo destruido y lo nuevo que nace.
Comprendo que el personaje de Peter encuentra en el silencio y la aceptación de este pueblo aborigen la paz que necesita. Ellos saben.
Peter sabe que ellos conocen su secreto; que se esconde, que huye, que no está en paz. Pero no preguntan, le dejan que se siente con ellos por la noche y escuche leyendas junto a la hoguera, ahora protectora, y en ese silencio nocturno, tanto ellos como Peter llegan a saber por qué todo está en paz, y por qué es bueno escuchar el silencio.
Sé que este personaje me puede encasillar todavía más, y pasar de ser un memo a ser alguien odioso, alguien a quien nadie perdona, porque en la sociedad occidental todo culpable merece su castigo, y dudo mucho que la crítica y los espectadores entiendan que alguien tan culpable pueda ser acogido por una cultura que utiliza el fuego como elemento regenerador.
Dudo que la película sea bien acogida, y que se acepte ver a Peter quemar praderas para regenerar la tierra, mientras canta, grita y baila. Dudo que se entienda el personaje y se acepten los valores de otra cultura que acoge a los culpables, pero es un reto para mí, y le doy las gracias porque se ha atrevido a soñar, y ha convertido al fuego en aliado de la naturaleza.
Digo sí a su proyecto y digo no al dos por ciento. En este último año me he ganado el sustento como grabador de datos en un empresa de marketing. Mi jefe, al verme tan sumiso, (quiero decir desencantado), había decidido ascenderme tras realizar un curso básico de estadística, para que, además de grabar datos, pudiera realizar alguna gráfica, en la que una diferencia de un dos por ciento solo la distinguiría alguien experto en estos temas.
Gracias señor Redford, porque puedo decir no al dos por ciento y de nuevo me atrevo a soñar.

Atentamente:

Robert Smith

2 comentarios:

Marlu dijo...

He estado inscrita en un curso de redacción y estilo, y lo he terminado a finales de julio. El escrito de hoy era un ejercicio que consistía en que un actor en paro escribiera una carta a un director de cine para aceptar un trabajo.
El relato de un folio se borró por la mitad, mi hija quería leer lo escrito y el relato desapareció. Ayer lo reparé un poquito y aquí lo dejo.
Por lo menos el curso ha servido para que corrija lo que escribo, que tratándose de mí, es todo un logro.
Besos a todo el mundo, y gracias por visitarme, espero retomar lo del blog y visitaros de nuevo.

chanclas dijo...

ültimamente demasiados buenos bloggers se retiran. Espero que en tu caso solo sea una retirada temporal. Me gustaban tus relatos. Hasta la vuelta.