domingo, mayo 31, 2009

Ocho por una es ocho

¿Y yo cuándo me voy a mi casa? En un par de días. Ocho por dos dieciséis ¿en un par de días?, sí. Ocho por tres veinticuatro, ¿entonces, yo cuándo me voy?, en unos días. Ocho por cuatro treinta y dos, es que yo, mañana por la mañana me voy a mi casa. Ocho por cinco cuarenta, ¿pero cuándo me voy a mi casa?, en unos días. Ocho por seis cuarenta y ocho, es que yo quiero irme a mi casa. Ocho por siete cincuenta y seis, porque yo dónde quiero estar es en mi casa. Ocho por ocho sesenta y cuatro, yo mañana por la mañana me voy a mi casa. Ocho por nueve setenta y dos, yo me voy a mi casa mañana. Y ocho por diez ochenta.
Ya hemos acabado la tabla del ocho, ahora solo nos queda la tabla del nueve para el examen de mañana.
Vamos a repasar la tabla del nueve y acabamos.
Nueve por una es una, ¿entonces cuándo me voy a mi casa?...

jueves, abril 30, 2009

Evolución gripe porcina

En este mapa se puede ver la evolución e los casos en el planeta.
Hoy 30 de abril estamos en alerta 5 según la OMS.
Edito para poner otro enlace interesante. CDC
Vuelvo editar hoy uno de mayo con otro enlace. ecdc europeo

domingo, abril 19, 2009

Nana para un niño con suerte

Hace años tuve la oportunidad de disfrutar en una comida de la compañía de un hombre viejo, sabio y bueno. Un hombre que se dedicaba al voluntariado desde la adolescencia. Su adolescencia se corresponde con la posguerra de la guerra civil española y no pude evitar preguntarle en qué momento decidió iniciarse en el mundo del voluntariado.
Su respuesta fue breve, me dijo que una tarde otoñal de domingo en la Plaza de Cataluña de Barcelona se dio cuenta de que vivía en una cárcel. No supe seguir la conversación y no tuve valor para preguntarle el significado de sus palabras, él era rico y del bando de los vencedores.
Hoy he escuchado esta nana de Mª Dolores Pradera y he comprendido lo que quería decir.


viernes, marzo 27, 2009

El hijo de la montaña

El hijo de la montaña

Tardé casi dos años en darme cuenta de lo que ocurría. Daba igual si estábamos hablando o en silencio, si mostrábamos acuerdo o desacuerdo en la conversación, si nos mirábamos o evitábamos la miradas que delataban los estados de ánimo. Daba igual lo que ocurriese, entre nosotros había un río subterráneo que comunicaba nuestros lagos internos.
Tardé casi dos años en reconocer ese río, era el mismo que nos unía a mi padre y a mí.
Tengo dos recuerdos de mi padre en los que estábamos mirando el río y las montañas, no sé cuanto tiempo de diferencia hay entre esos dos recuerdos. No sé si son varios años, o son dos tardes; una tarde de primavera y la otra de otoño. En cualquier caso, en cada una de esas tardes los dos mirábamos un la puesta de sol tras las montañas azules un domingo por la tarde. Paseábamos en silencio, y entre los dos existía una comunicación que se debía al río que fluía entre nosotros.

Pasados los años, en una tarde de primavera en una ciudad de la meseta todo acabó. La tormenta primaveral había dejado música en los árboles, y mientras yo caminaba hacia el autobús las moreras y las jacarandas entonaban "La feria de Scarborough", y yo tatareaba "el rastro de los gorriones sobre la nieve cresteada de gris, cobija y arropa al hijo de la montaña"...

Aquella tarde vi por última vez al hijo de la montaña.
Pasados los años te conocí a ti, yo había cambiado, había crecido y había viajado mucho, incluso llegué hasta las tierras de seda en las que Marco Polo descubrió la sabiduría.
Hace un año, una mañana de primavera, tras una tormenta las aceras reflejaban en el agua los edificios. Los charcos parecían espejos. Nos encontramos por casualidad, y al saludarme en mi cabeza comenzó a sonar la música de "La feria de Scarborough".

Es posible que tú nunca llegues a saberlo, pero lo que me acerca a ti, es el río de mi infancia, el que me unía a mi padre y le cobijaba como hijo de la montaña.

Fecha del escrito septiembre 2005

Paraguas lilas

¿Por qué espero tu llamada, cuando es el silencio quien habla?
¿Por qué es tan la larga la hora en la que la noche no se va y no llega la mañana?
¿Por qué no renuncio a tu voz? Porque me quedo sin alma.
Sin alma no puedo esperar, ni el silencio ni la palabra.
No importa, me volveré niña, y haré cabriolas en tu mirada. Tu mirada habla tanto que no quiero tus palabras.
En silencio me voy a mi infancia, en aquellos días no estabas, y mayo era mayo y abril era abril, y los pinos me abrazaban, los arroyos me esperaban y la piedras azules, calladas, me cobijaban en su silencio mineral, silencio primordial de la tierra. Entre la piedra y el agua ya no escucho tus palabras. Los pinos me dan su abrazo y a mi voz le contesta el eco de las montañas.
Ya no espero tu llamada, en mi infancia tú no estabas.
-----------------------------
Recordar tus ojos, tu voz tan dulce, y tu sonrisa. Refugiarme en tu acento, esconderme en tu mirada. Soñar calles mojadas, y charcos nuevos, paraguas lilas. Jugar en los bordillos de las aceras como una niña.
Me quedaré esperando algún encuentro inesperado, regalaré un pastel a un niño hambriento de ojos grandes.
Y en la mesa escondida del café nuevo te contaré historias. Historias de capillas, de curas viejos, de amores tiernos. Tu cara se ilumina cuando te digo que hay hombres buenos, hombres de paz antigua, de amor sereno.
Pero el café se acaba y no hay encuentros inesperados. Los hombres buenos callan y yo te espero en mi silencio.
Pido otro café confiando en que algún día sepas que tu voz se enreda en mi pelo. La lluvia nueva borra tu acento, abro mi paraguas y me voy lejos, junto al río de mi infancia, allí te espero.

Fecha del escrito mayo de 2008

martes, marzo 24, 2009

Rocas

Redonda y caliente, aquella piedra volcánica acababa de salir de las entrañas de la tierra, y se había depositado en el fondo del mar. Enfriándose, mezclándose con el oxígeno del agua, con la sal, con la materia orgánica. Mientras se enfriaba, las reacciones físicas y químicas se multiplicaban en su interior, y se veía sometida a la presión, a las impurezas, a la perdida de calor. Enfriándose, alejándose de la grieta que la había parido. Cuando el calor desapareció completamente y sus contornos quedaron perfectamente delimitados, tomó conciencia de sí misma ¿o de sí mismo?. Un rumor de voces la hacía ser consciente de su existencia. Se dio cuenta de que estaba rodeada de otras muchas rocas volcánicas como ella. Así comenzó su largo viaje por la plataforma atlántica. Alejándose de la cordillera oceánica, acercándose a África.
No sabía, ni que ese viaje iba durar millones de años, ni las transformaciones que iba a padecer. Conforme se iba alejando del origen, las rocas que iba conociendo le hablaban de otros mundos en los que no había agua, sólo minerales. Cada roca tenía una historia, y cada roca hablaba de mundos diferentes. Lugares sin agua, sólo con material sólido. Lugares con agua, plantas y animales. Lugares con una luz cegadora que obligaba a reflejar parte de esa luz, porque los metales no podían absorberla.

Los átomos de hidrógeno y de cobre se acoplaban lentamente. Sus conexiones eran lentas, pero parecían determinadas a un objetivo preestablecido. Las otras rocas no tenían conciencia de lo que ocurría en su interior. Pero ella, sabía que sus iones, sus electrones, sus moléculas, sus enlaces, todos estaban encaminados a convertirse en otro material distinto del que era. Las otras rocas se reían, sobre todo aquellas cuyas impurezas eran mayoritariamente de cadmio ¡ qué pedante era el cadmio!

- Para cristalizar, hacen falta tres condiciones : presión, espacio y tiempo-.
Nunca se había llevado bien con el cadmio, decía tonterías ¿ o es que para ser cobre y estar formado por cristales de cobre no hacían falta también presión, espacio y tiempo?.

Deseaba un terremoto que alejase aquellas rocas de cadmio lejos de ella. Sabía que el cobre no era tan importante como el oro o el cadmio, pero pensaba que al no ser tan importante, tendría más libertad de acción y podría mezclarse con otros elementos químicos y formar sustancias nuevas. No le gustaban los puritanos, porque poseían enlaces con poca afinidad con otros elementos y además, siempre se daban aires de superioridad.
Su desplazamiento por el suelo marino le trajo conocimiento, experiencia y sobre todo paciencia. Un buen metal, si quiere llegar a serlo, debe tener ante todo, mucha paciencia.

En su largo viaje se subsumió bajo el suelo de África y ahí su memoria se volvía perezosa y confusa. No recuerda bien que ocurrió dentro de aquel magma, de aquel caldo incandescente de metales con una temperatura tan alta que le nublaba la razón. No sabe cuanto tiempo permaneció allí, pero si recuerda su segundo nacimiento. Apareció en medio de una fuerte presión que la empujaba hacia arriba, de un modo lento, pero inflexible. En esta interminable ascensión, su composición cambió, y el oxígeno que la acompañaba en aquel viaje, iba transformando su estructura, oxidando, cambiando la posición de los átomos, creando nuevos enlaces, y así, lentamente, los cristales internos se reconvertían en nuevas nubes de electrones. Recordaba su esencia, era el cobre, pero ahora sabía que, al terminar todo el proceso, sería una sustancia diferente.

Cuando la luz del sol le dio de lleno en la superficie, no se sintió capaz de retener ni un rayo, la mayoría de ellos fueron reflejados, y en ese instante, supo que había cambiado. Todavía conservaba restos de su origen, -cobre, oxígeno-, pero ahora, estaban combinados de otro modo, y esa nueva combinación era un nuevo mineral, era carbonato básico de cobre. Recordaba las palabras de su primera juventud - presión, espacio, tiempo- ¿sería definitivamente un cristal acabado? Toda su configuración interna había cristalizado perfectamente en un sistema. Mientras trataba de reconocerse, oyó unas voces que no eran de otras rocas, sino de unos animales de los que había oído relatos. Animales de la superficie. Sí, por fin su proceso de cristalización había terminado. Ahora era un mineral con identidad propia, con nombre propio.

Las voces hablaban de un yacimiento de verdemonte, ¿a qué se referían?
La mesa de malaquita era una de las piezas más importantes de aquel salón, de aquel museo. Los visitantes admiraban aquella pieza. Ella se sentía importante de ser un cristal perfecto, utilizado para crear una mesa perfecta.
Las luces de la sala se apagaron, los visitantes ya no estaban, sólo quedaban los vigilantes jurado. Juan llevó lentamente a Carmen junto a la mesa. Una reacción química y física se estaba produciendo en aquel salón. El material de la mesa intuía que aquellos dos cuerpos, jadeando sobre su superficie, también estaban cristalizando. Era evidente que las tres condiciones necesarias, presión, espacio y tiempo, se daban sin ninguna limitación.

La mesa de malaquita observaba en silencio a los dos amantes, y mientras disfrutaba de aquel espectacular intercambio de sustancias químicas, confiaba en no ser trasladada de museo, y así, poder establecer contacto con el nuevo cristal, que si bien no sería oxido de cobre, era obvio que estaría formado por la unión intima de dos cuerpos diferentes.

El carbonato de cobre pensaba, que si algún día volvía al fondo del mar, contaría leyendas del exterior, de la superficie. Sería una anciana, acompañada de su fiel oxido, respetada por los jóvenes metales, y podría desquitarse del pedante cadmio y del destructor uranio. Sólo debía esperar.


Fecha del escrito 1998, más o menos.

viernes, marzo 20, 2009

Leyendas

Me paré junto al arroyo para descansar y mojarme los pies, era la hora en la que el día no se ha ido y la noche no recuerda que tiene la hora de llegada. Me descalcé y el agua fresca calmaba los caminos de mis pies, de pronto una ondina comenzó a jugar conmigo; sus risas y sus danzas mantenían mi atención distraída cuando de pronto yo estaba en el fondo del arroyo que se había convertido en río. Aparecieron mas ondinas, y creo que estuve bailando y escuchando leyendas toda la noche, o quizá fue solo una hora, o un segundo. Cuando decidieron que podía salir del agua, aparecí vestida con ropas violetas, el color de mi vestidos era el color de la hora en el que la noche no se ha ido y el día no recuerda la hora de llegada.
Con el traje de colores violetas tuve que ir de aldea en aldea contando leyendas, cuentos, relatos, y así estuve siete años. No era mala vida, tras cada narración tenía comida, calor en el fuego y una cama con sabanas limpias. Mi vestido se iba estropeando y perdiendo su color mientras andaba por los caminos, caminos que duraron siete años contando relatos que iba olvidando.
La ultima vez que tenía que contar una leyenda en medio de una plaza, apenas recordaba nada, y esa noche no dormí en sabanas limpias, tuve que dormir al raso, y mi ropa raída apenas me abrigaba. Cuando desperté mi ropa era de color azul de agua y blanco de amanecida. Regresé a casa, y todo estaba igual que hacía unas horas, cuando salí de mañana a por agua del arroyo. Nadie sabía que había estado siete años fuera con ropas prestadas.
Lo que acabáis de leer es la primera leyenda que conté, y conseguí una moneda de plata y un vestido de color...

martes, marzo 17, 2009

Tunneando

Creo que hoy estoy triste porque he sido consciente de pronto, sí, de pronto, de que llevo una temporada tunneando mi vida. Es posible que no sea grave, hasta es posible que todo se deba el influjo del entorno, porque si los bancos tunnean las cuentas, el gobierno las estadísticas, los empresario los salarios y los organismos multilaterales ahora piden dinero en lugar de darlo, debe ser que también tenían las cuentas tunneadas, así que hoy de pronto, cuando Bernanke ha dicho que el 2010 va a ser nuestro año, un año en el que vamos a remontar la crisis, eso sí, sin volver al pleno empleo, y eso sí, aunque el no lo diga, sin volver a los salarios de antes, pues eso que leyendo la entrevista de Bernanke, me he dado cuenta de que mi vida está tunneada, por dentro y por fuera, pero no me he desanimado, total, el 2010 también puede ser un año especial, y puestos a redondear los números a nuestro antojo, he pensado que no me voy a esperar un año, mejor decido que este año 2009 es un año especial para mí, y que venga alguien con sus estadísticas y cuantifique, contabilice y mida mis sonrisas, mis cabreos, mis besos, mis esperanzas, mis decepciones, en fin, que venga alguien y mida mi vida y me diga que no es buena porque no le cuadran las estadísticas, le diré que en esta vida todos tunneamos nuestra existencia, porque si no fuera así nunca saldríamos del tiempo oscuro.
Bernanke parece un buen tipo, algo contradictorio, pero buen tipo, supongo que las cifras que maneja también estarán tunneadas, pero parece que es la marca de la época.

domingo, marzo 15, 2009

Escribo sin punto y coma.

Escribo sin punto y coma. Porque sí y porque no. Porque quedan muchos abrazos por dar y muchos besos por recibir. Porque hay que secar muchas lágrimas y quedan muchas lágrimas por derramar. Porque las lunas no saben que todavía les quedan muchas órbitas por recorrer, y porque hoy, a estas horas muchos niños mueren de hambre.
Escribo sin punto y coma, no quiero medias pausas, ni razonamientos con pausas largas, quiero que mis letras sean ríos, mares, agua, lluvia y que si han de pararse mis letras en algún sitio que sea en un punto y seguido, como un remanso, o en un punto y aparte, como un lago, pero no quiero parar a medias, no quiero el punto y coma.
Pensamientos cortos, afectos largos, porque quedan muchas sonrisas por ver y muchos amigos por conocer, porque la vida es así, sin punto y coma.

sábado, marzo 14, 2009

Foro de los Conflictos

Esta noche no puedo dormir, son fallas en Valencia y estoy obligada a "soportar" la verbena popular de mi barrio, pero como no hay mal que por bien no venga, me he puesto a ver un documental sobre conflictos y sobre personas que se dedican a conversar, (desde que leo a Gonzalo Gutierrez utilizo mucho la palabra conversar), con las partes para poder establecer puentes.

Me ha parecido muy interesante y quería dejar reseña en mi blog, y aquí dejo el enlace.
http://conflictsforum.org/