domingo, diciembre 19, 2010

Chamarilero

Hoy estoy confusa, creo que me voy a ir unos días a Macondo.
Me hace falta ponerme una gabardina vieja y andar sobre el barro, perderme bajo la lluvia y las montañas. Andar y andar sobre el barro.
Me apetece ser un chamarilero y arrastrar mi carromato lleno de baratijas y maravillas para llegar a la casa de Geraldine Page.
En el pórtico de esa casa dos solteronas me ven llegar. Geraldine Page se acerca al carromato y le ofrezco la joya más valiosa: un reloj de bolsillo con cadena y contratapa.
Su sobrino la mira con ojos de niño; su hermana desde el pórtico escudriña de reojo el comportamiento infantil de Geraldine; y yo, el chamarilero, la miro con ternura y picardía.
Creo que la mirada del niño, de la hermana, y la mía, es la misma mirada. Yo soy el chamarilero. Si Geraldine no hubiera abierto la puerta al oír el carromato, la escena no se hubiera producido, porque los tres personajes que miramos, tenemos la misma mirada.
Hay un problema, el reloj está grabado en la contratapa y no puede ser un regalo para el niño.
Sigo mi camino con mi carromato lleno de maravillas, gracias a Dios, ya llevo las botas llenas de barro y la gabardina empapada.
Gracias a Dios, la lluvia me ha calado hasta la médula. Ahora ya no tengo ese frío paralizante en la espalda, ahora está tibia, mojada pero tibia.
Creo que estoy elucubrando, debo volver a la realidad. Pienso en mi hija, en su serena mirada; sé que aunque la vida la lleve por mil meandros, siempre conservará esa serenidad en la mirada. Os diré el secreto. Ella nació con una tristeza aprendida, esa tristeza que se instala en nuestra mirada, conforme pasan los años. Ella nació con esa serenidad instalada en su alma, la serenidad que da, el saber mucho de la vida antes de vivirla.

En Macondo no para de llover, os lo digo porque es un buen refugio en los días de sol.
Fecha del escrito: 26-4-2005.

miércoles, abril 28, 2010

Dos libretas, una pluma y un bolígrafo.

Me he inscrito en un curso de novela romántica y comienzo el día tres de mayo. Mi marido y mi hija me han regalado dos libretas, una para una novela que solo sea un divertimento, es una libreta pequeña. La otra, la libreta grande es para una novela extensa e intensa. Otra cosa no, pero en casa no faltan libretas para escribir.

Debo decidirme por uno de los dos argumentos, pero no puedo decidirme, porque mi estado de ánimo fluctúa en función de la enfermedad de mi madre, y no me veo en el hospital con el bolígrafo y la libreta pequeña contando las neuras de una neurótica.

Pero claro, tampoco me veo en primavera narrando la evolución de personajes complejos mientras el sol y la vida me arrancan sonrisas.

Es posible que escriba una mezcla y la neurótica se vuelva melancólica y la protagonista sensata de vez en cuando tenga reacciones neuróticas, quien sabe, lo mismo así los personajes son más reales, porque no creo que nadie sea sensato todo el tiempo, ni inestable todo el tiempo. Ya veremos, lo mismo me decanto por el divertimento, porque la vida diaria da para mucho, apenas hay que inventar nada, y la vida es contradictoria. En un hospital, mientras la gente sufre y la gente muere ocurren situaciones cómicas. En la calle, con el sol de primavera puedes ver a un sin techo en un banco, o a un anciano que rebusca comida en una papelera. Quizá me invente una historia nueva, pero no me han regalado tres libretas.

domingo, diciembre 20, 2009

Visión



VISIÓN


Subí a la cima de la montaña más alta. A mi alrededor había el gran arco del mundo. Y mientras estaba allí, vi más de lo que puedo contar y entendí más de lo que vi; pues estaba viendo las formas de todas las cosas en espíritu, y la forma de todas las formas que viven como una sola...
Y vi que el arco sagrado de mi gente era uno de los arcos que constituyen el círculo, ancho como la luz del día y como el resplandor de las estrellas, y en el centro crecía un poderoso árbol florido para dar cobijo a todos los niños de una madre y de un padre. Y vi que todo era sagrado...



Alce Negro, Sioux Oglala


Este texto me recuerda la entrada sobre el Punto Omega de Gonzalo Gutierrez en su blog Mundo Nuevo.

Por si alguien no lee inglés, dejo el enlace trafucido por San Google. Física de la inmortalidad.



sábado, agosto 01, 2009

Adiós al dos por ciento





Estimado Sr. Redford:

Lo primero que deseo comunicarle es que digo sí a su proyecto cinematográfico. Digo sí a su oferta. Digo sí al guión.
Debo decirle que cuando el año pasado, en el Festival de Cine Independiente de Sundance, me felicitó personalmente por mi participación en el cortometraje que presentamos un amigo mío y yo, no pude menos que sorprenderme. No podía creer que alguien de su talento y con su trayectoria se hubiese fijado en mí. Pero si el año pasado me sorprendí con su atención a mi trabajo, el que ahora haya pensado en mis cualidades como actor para su próximo proyecto cinematográfico, no solo me ha sorprendido, sino que me ha dejado consternado.
Es más, la primera vez que leí el guión no podía creer que me lo enviaba usted, y tampoco podía creer que mi papel tenía que ser el de un pirómano. No comprendía cómo imaginaba usted que yo podía tener ese registro como actor, porque lo que conoce de mi trabajo es un personaje encasillado, alguien que siempre hace de memo y, la verdad, no sé que vio en mí para confiarme un papel tan importante y tan difícil.
Llevo una semana en la que no paro de leer y releer el guión para creer lo que me ocurre. Mientras leo y releo, más entro en la piel de alguien con poca comunicación verbal y pocos gestos, incluidos los gestos del rostro.
El personaje es tan mío, que ahora comprendo porque alguien que hace algo tan horrible como descargar su ira con los seres vivos más indefensos, las plantas, puede a la vez regenerarse y convertirse en alguien distinto, sin despertar en ningún momento simpatía o compasión por parte del espectador.
A lo largo de esta semana he comprendido que una ira lejana, vieja y escondida puede explotar de la manera más inesperada y que solo un cambio brusco en la vida puede curar una herida tan grande.
Al principio, no comprendía cómo este personaje debía huir a Australia para refugiarse en medio del desierto y encontrarse con otras almas que también tienen un dolor lejano, viejo y escondido, pero que jamás dañan a otro ser vivo indefenso.
Si se entiende que la naturaleza es nuestra aliada se puede vivir en paz con ella. Si se llega a comprender que el fuego es algo purificador y no destructivo se puede vivir en paz con lo destruido y lo nuevo que nace.
Comprendo que el personaje de Peter encuentra en el silencio y la aceptación de este pueblo aborigen la paz que necesita. Ellos saben.
Peter sabe que ellos conocen su secreto; que se esconde, que huye, que no está en paz. Pero no preguntan, le dejan que se siente con ellos por la noche y escuche leyendas junto a la hoguera, ahora protectora, y en ese silencio nocturno, tanto ellos como Peter llegan a saber por qué todo está en paz, y por qué es bueno escuchar el silencio.
Sé que este personaje me puede encasillar todavía más, y pasar de ser un memo a ser alguien odioso, alguien a quien nadie perdona, porque en la sociedad occidental todo culpable merece su castigo, y dudo mucho que la crítica y los espectadores entiendan que alguien tan culpable pueda ser acogido por una cultura que utiliza el fuego como elemento regenerador.
Dudo que la película sea bien acogida, y que se acepte ver a Peter quemar praderas para regenerar la tierra, mientras canta, grita y baila. Dudo que se entienda el personaje y se acepten los valores de otra cultura que acoge a los culpables, pero es un reto para mí, y le doy las gracias porque se ha atrevido a soñar, y ha convertido al fuego en aliado de la naturaleza.
Digo sí a su proyecto y digo no al dos por ciento. En este último año me he ganado el sustento como grabador de datos en un empresa de marketing. Mi jefe, al verme tan sumiso, (quiero decir desencantado), había decidido ascenderme tras realizar un curso básico de estadística, para que, además de grabar datos, pudiera realizar alguna gráfica, en la que una diferencia de un dos por ciento solo la distinguiría alguien experto en estos temas.
Gracias señor Redford, porque puedo decir no al dos por ciento y de nuevo me atrevo a soñar.

Atentamente:

Robert Smith

domingo, julio 26, 2009

Hay cielos...

Hay cielos que se entrecruzan al atardecer, con la fuerza desatada de mil tormentas. La energía acumulada con las presiones, lo vientos, el aire frío, el agua evaporada, y todas las turbulencias de las masa de aires, se unen para acumular tensiones, que sólo se liberan cuando los cielos chocan, y lanzan rayos al fondo de mi pasado, y son tan certeros como el rayo y la fortuna de Salinas. Sí, a ti te elijo, con tus penas y recuerdos, con las novelas que sólo se escriben con el gris plateado de noviembre. Sí, hoy los cielos chocan al atardecer, y el frío no atempera el fuego de lo inevitable, al contrario el frío se convierte en viento y azuza las llamas.
Hoy, a esta horas sólo cabe aceptar los truenos y las tormentas, como un aborigen de Australia, ellos saben que el fuego es purificador, y yo, intento aprender.
Ojalá que la lluvia y el viento, trajeran olor a menta y resina, ojalá me perdiera por playas sin nombre buscando ámbar, en el delta del río, aún a sabiendas de que tendré que conformarme con alguna caracola.
Hoy podría escuchar el piano en una playa de Nueva Zelanda y bailar bajo todas las tormentas, mientras el agua y los rayos interpretan las partituras de antiguas leyendas.

Cuando los cielos chocan hay que bailar la partitura que interpretan el agua y los rayos. A fin de cuentas, es energía regalada, y lo mejor que puedes hacer cuando te regalan algo es bailar.

El zapatero de mi barrio

Quizá, tan solo una puntualización sobre la doble vida de los escritores que describe Natalie Golberg.
La verdad es que no vivo la vida dos veces, una de ellas en diferido. No vivo una realidad y luego me paro a recrearla, generalmente la doble realidad funciona en tiempo real, y me suelo encontrar con el cerebro dividido en tres partes.
La primera dedicada a la vida cotidiana, la segunda recreando historias imposibles y la tercera parte de mi cerebro, dedicada en exclusiva a poner orden entre lo cotidiano y lo inventado. Aunque cada día estoy más convencida de que no me invento nada, simplemente la realidad me da material para unas historias imposibles, y yo no soy responsable de que el zapatero se parezca mucho a mi amigo Rafa, el matemático, y tampoco tengo la culpa de que Rafa se parezca a Andy García y de que cuando voy a recoger unos zapatos piense en Rosanna Arquette que era la protagonista de una de las primeras películas de Andy García, y de que cuando voy a pagar el recibo me sorprenda de que Andy García trabaje de zapatero cerca de mi casa. Creo que el zapatero debería dedicarse al cine, seguro que la próxima vez que vaya a arreglar unos zapatos le llevo información sobre un taller de teatro, aunque intentaré no explicarle por qué su novia se parece tanto a Rosanna Arquette.

PD.- La situación familiar sigue complicada, eso quiere decir que mi presencia por los blogs será intermitente. Gracias a todo el mundo.

Hablando del mal

Para empezar diré que no tengo ni idea de qué tipo de códigos morales hay escritos en nuestros genes, pero tengo bastante idea de lo que considera bueno y malo cada cultura.
Por ejemplo en la cultura cristiana está muy mal visto el suicidio, porque se considera que la vida es un bien supremo concedido por Dios, nuestro creador, pero en determinados grupos fanáticos religiosos de Oriente Medio se considera un honor ser suicida o hijo de suicida, es más algunas mujeres propugnan la igualdad aduciendo que sería estupendo que ellas también pudieran suicidarse, y ser mártires.
No sé si por el camino de la vida podemos quitarnos tanto código y tanta norma para terminar pensando con libertad en cada momento y en cada acción, sobre la bondad o la maldad de nuestras conductas, comportamientos, pensamientos y actitudes. Creo que esa libertad no existe. Es cierto que conforme crecemos nos vamos quitando del equipaje bastante fardos impuestos y los vamos reemplazando por otras normas y otros valores, pero seguramente yo no sería como soy si hubiese nacido hace 1000 años en otra cultura.
En esta conversación hecho de menos a mi amigo Vicent, el dice que soy reduccionista y que no me gusta alargar el debate sobre lo heredado y lo cultural, pero es que no tengo ni idea.
Lo único que puedo aportar desde la experiencia, es que sí hay determinadas actuaciones de los otros o mías, que me repelen, y supongo que eso se debe a la conciencia, que de vez en cuando da un aviso sobre lo que está bien y lo que es una barbaridad.
De todas formas aunque nos cuesta evolucionar como especie, supongo que vamos mejorando, y ahora hay un gran consenso, al menos en la cultura occidental, de que el descuartizamiento no está bien.

domingo, mayo 31, 2009

Ocho por una es ocho

¿Y yo cuándo me voy a mi casa? En un par de días. Ocho por dos dieciséis ¿en un par de días?, sí. Ocho por tres veinticuatro, ¿entonces, yo cuándo me voy?, en unos días. Ocho por cuatro treinta y dos, es que yo, mañana por la mañana me voy a mi casa. Ocho por cinco cuarenta, ¿pero cuándo me voy a mi casa?, en unos días. Ocho por seis cuarenta y ocho, es que yo quiero irme a mi casa. Ocho por siete cincuenta y seis, porque yo dónde quiero estar es en mi casa. Ocho por ocho sesenta y cuatro, yo mañana por la mañana me voy a mi casa. Ocho por nueve setenta y dos, yo me voy a mi casa mañana. Y ocho por diez ochenta.
Ya hemos acabado la tabla del ocho, ahora solo nos queda la tabla del nueve para el examen de mañana.
Vamos a repasar la tabla del nueve y acabamos.
Nueve por una es una, ¿entonces cuándo me voy a mi casa?...

jueves, abril 30, 2009

Evolución gripe porcina

En este mapa se puede ver la evolución e los casos en el planeta.
Hoy 30 de abril estamos en alerta 5 según la OMS.
Edito para poner otro enlace interesante. CDC
Vuelvo editar hoy uno de mayo con otro enlace. ecdc europeo

domingo, abril 19, 2009

Nana para un niño con suerte

Hace años tuve la oportunidad de disfrutar en una comida de la compañía de un hombre viejo, sabio y bueno. Un hombre que se dedicaba al voluntariado desde la adolescencia. Su adolescencia se corresponde con la posguerra de la guerra civil española y no pude evitar preguntarle en qué momento decidió iniciarse en el mundo del voluntariado.
Su respuesta fue breve, me dijo que una tarde otoñal de domingo en la Plaza de Cataluña de Barcelona se dio cuenta de que vivía en una cárcel. No supe seguir la conversación y no tuve valor para preguntarle el significado de sus palabras, él era rico y del bando de los vencedores.
Hoy he escuchado esta nana de Mª Dolores Pradera y he comprendido lo que quería decir.